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Microbiota e intestino

SIBO: síntomas, diagnóstico y alimentación

La hinchazón, los gases o los cambios en el tránsito intestinal pueden orientar una consulta, pero no alcanzan para autodiagnosticarse. Te contamos qué se sabe y cómo puede ayudar la nutrición.

Julio 2026 8 min de lectura Basado en guías clínicas
Ilustración de microbiota intestinal y salud digestiva

SIBO describe un exceso o una composición anormal de microorganismos en el intestino delgado asociado a manifestaciones clínicas.

Lo esencial en 30 segundos
  • Los síntomas digestivos son frecuentes, pero no son exclusivos de SIBO.
  • El diagnóstico requiere evaluación médica y, en determinados casos, un test de aire espirado.
  • La alimentación puede aliviar síntomas y sostener la recuperación, pero no reemplaza el tratamiento de la causa.
  • Una dieta baja en FODMAP no debería mantenerse indefinidamente ni iniciarse sin planificación.

El término SIBO proviene de small intestinal bacterial overgrowth y se traduce como sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado. Las guías del American College of Gastroenterology lo definen como una cantidad excesiva de bacterias en el intestino delgado acompañada de síntomas gastrointestinales. La American Gastroenterological Association advierte, además, que su definición clínica todavía presenta áreas de incertidumbre. Por eso es importante evitar tanto minimizarlo como atribuirle cualquier malestar digestivo.

¿Cuáles son los síntomas más frecuentes?

Puede manifestarse con distensión o hinchazón abdominal, gases, dolor, diarrea, constipación, náuseas o sensación de plenitud. En cuadros más marcados puede haber pérdida de peso o déficits nutricionales. Pero esos mismos síntomas también aparecen en síndrome de intestino irritable, enfermedad celíaca, intolerancias, trastornos de la motilidad y otras condiciones.

Los síntomas abren una conversación clínica; no confirman por sí solos un diagnóstico.

Consultá con rapidez si aparecen sangre en materia fecal, fiebre, anemia, vómitos persistentes, pérdida de peso involuntaria, dolor intenso o síntomas que despiertan durante la noche.

¿Cómo se diagnostica?

La evaluación comienza con la historia clínica, los antecedentes, los medicamentos y el patrón de síntomas. En personas seleccionadas, el profesional puede solicitar un test de aire espirado con glucosa o lactulosa. Estos estudios miden gases producidos por microorganismos después de ingerir un sustrato específico y deben interpretarse dentro del contexto clínico.

También puede hablarse de IMO —sobrecrecimiento de microorganismos productores de metano—, especialmente cuando predomina la constipación. No es simplemente otro nombre para SIBO y su abordaje puede ser diferente.

¿Qué lugar ocupa la alimentación?

El objetivo nutricional no es “matar bacterias con la dieta”. Es reducir síntomas, sostener una ingesta suficiente, prevenir déficits y recuperar variedad alimentaria. Según cada caso, se puede ajustar temporalmente la cantidad o el tipo de carbohidratos fermentables, la fibra, el tamaño de las porciones y la distribución de las comidas.

Una estrategia baja en FODMAP puede mejorar síntomas en algunas personas, especialmente si coexiste síndrome de intestino irritable. El protocolo desarrollado por Monash University incluye una fase breve de reducción, seguida de reintroducción y personalización. Mantener una exclusión muy restrictiva durante meses puede reducir variedad, dificultar la vida social y empobrecer innecesariamente la alimentación.

No existe una lista universal de alimentos “permitidos para SIBO”. La tolerancia depende de la porción, el patrón de síntomas, el tránsito intestinal y el resto del tratamiento.

Errores frecuentes que conviene evitar

  • Eliminar gluten, lácteos, frutas y legumbres al mismo tiempo sin una hipótesis clara.
  • Repetir antibióticos o antimicrobianos por cuenta propia.
  • Tomar probióticos suponiendo que todas las cepas producen el mismo efecto.
  • Interpretar una mejoría durante la restricción como prueba definitiva de SIBO.
  • No investigar factores asociados como constipación, alteraciones de motilidad o ciertos medicamentos.

¿Cómo es el acompañamiento nutricional?

La consulta nutricional revisa qué alimentos provocan síntomas, qué restricciones ya hiciste, si alcanzás tus necesidades de energía y proteínas, cómo funciona el tránsito intestinal y cómo reintroducir variedad. En el Centro trabajamos de manera interdisciplinaria para coordinar la alimentación con la evaluación médica cuando corresponde. También podés leer nuestra guía sobre el eje intestino-cerebro y la microbiota.

Preguntas frecuentes

¿La hinchazón después de comer significa que tengo SIBO?

No. Es un síntoma posible, pero muy inespecífico. La evaluación profesional ayuda a evitar restricciones y tratamientos innecesarios.

¿La dieta baja en FODMAP cura el SIBO?

No se considera una cura. Puede ser una herramienta temporal para controlar síntomas y siempre debería incluir una etapa de reintroducción.

¿Puedo tomar probióticos?

No existe una indicación universal. La decisión depende del cuadro y del producto concreto; consultalo con el equipo tratante.

Fuentes y lecturas recomendadas
  1. Pimentel M, et al. ACG Clinical Guideline: Small Intestinal Bacterial Overgrowth. Am J Gastroenterol. 2020.
  2. Quigley EMM, et al. AGA Clinical Practice Update on SIBO. 2020.
  3. Monash University. Low FODMAP Diet and IBS Research.
  4. Monash University. Practical tips for FODMAP reintroduction.
Aviso médico: este artículo es informativo y no permite diagnosticar SIBO ni reemplaza una consulta médica. No inicies dietas restrictivas, antibióticos, hierbas o suplementos sin indicación profesional.
Centro Ana Garat
Autor institucional
Centro Ana Garat
Nutrición y Medicina Funcional

Contenido educativo elaborado a partir de guías clínicas y fuentes primarias. El equipo ofrece atención nutricional y médica presencial en Lomas de San Isidro y virtual en todo el país.

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